La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) federal y el Gobierno del Estado de Sonora ejercieron una inversión conjunta de 150.5 millones de pesos para consolidar la reconversión productiva de 32 mil 311 hectáreas en el sur de la entidad durante el ciclo Otoño-Invierno 2025-2026. El programa emergente, diseñado para mitigar el desabasto de los acuíferos subterráneos y presas locales, subsidia la transición tecnológica de mil 204 productores agropecuarios que sustituyeron la siembra tradicional de trigo por oleaginosas de baja demanda hídrica.
Los registros técnicos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Recursos Hidráulicos, Pesca y Acuacultura (Sagarhpa) estatal confirman que el cultivo de girasol consume el 50% del volumen de agua requerido por hectárea en comparación con el grano triguero. Esta reducción en los derechos de riego alivia la presión operativa sobre el Distrito de Riego 041 del Valle del Yaqui, cuya capacidad de almacenamiento se ha visto afectada por la ausencia prolongada de precipitaciones pluviales en la cuenca alta del Río Yaqui.
El balance de la superficie reconvertida detalla que la siembra controlada de girasol pasó de una parcela demostrativa de media hectárea en el ciclo previo a un total de 313 hectáreas bajo explotación comercial activa. Por su parte, la canola registró una expansión al transitar de seis hectáreas iniciales a 658 hectáreas validadas en el padrón de sanidad vegetal, complementando la matriz de cultivos alternativos con el establecimiento de superficies destinadas al cártamo.
Los indicadores de rendimiento estiman que las primeras 600 hectáreas de girasol establecidas bajo este esquema alcanzan niveles de tonelaje por superficie equiparables a los estándares de competitividad de los mercados internacionales. El rendimiento por hectárea se ve favorecido por la resistencia biológica de las oleaginosas frente a oscilaciones térmicas extremas y suelos con niveles moderados de salinidad, factores comunes en las llanuras costeras del noroeste del país.
La demanda del sector industrial nacional establece un déficit de un millón 600 mil toneladas de canola al año, volumen que actualmente depende de importaciones procedentes de Norteamérica. La incorporación de la infraestructura hidroagrícola de Sonora a esta cadena de suministro busca absorber el 15% de la demanda de las empresas aceiteras nacionales en un plazo proyectado de 36 meses, estabilizando los precios de garantía fijados para los productores sociales.
Las reglas de operación del fondo de 150.5 millones de pesos estipulan la entrega de paquetes tecnológicos que incluyen semillas certificadas, fertilizantes de liberación controlada y sistemas de riego por goteo optimizado. Los flujos financieros de apoyo directo se dispersan a través de la banca de desarrollo rural, condicionando el último pago a la verificación satelital de la supervivencia del cultivo alternativo antes del periodo de cosecha.
La reconversión de las 32 mil hectáreas representa el 14% de la superficie total cultivable en el sur de Sonora, región que históricamente concentraba el 45% de la producción nacional de trigo cristalino. Las auditorías técnicas para medir el ahorro neto de metros cúbicos de agua en las compuertas principales del sistema de presas iniciarán su calendarización al cierre de las trillas en el mes de junio, aportando los datos duros preliminares para el diseño del ciclo agrícola subsecuente.











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